jueves, 19 de mayo de 2011

escrito insomnio

tengo despierto un reclamo que no puedo dirigirte. no tiene fundamento, es lastimero y en esta etapa de fresnos grises ya no me permito sufragar penas vanas y armas de revancha. ni siquiera tengo el don de la palabra, salvo decirte que recuerdo un pasado muy próximo y muy lejano en el que la felicidad era parte de la esperanza y tenía el color de nuestras pieles juntas.

lo mejor. lo mejor que mencionaste sepa bien en tus labios y en tu lástima menguada por el olor a independencia, como si hubiera una prisión que existirá siempre inconforme a tus pies por no encontrar la belleza de una historia enamorada.

ya mis lágrimas están ahogadas, agotadas, mendigando otros motivos, como si el recuerdo desplazara a la luz acurrucada y mis ojos no supieran qué destino observar. no existe lo mejor salvo en lo presente, en el futuro será por el deseo de vivir con un nuevo sentido, no por el presente que no se puede asumir sin confusión, no por tu decisión ni mi aceptación involuntaria.

venga. toma un mate, acompaña a mi insomnio, menos mal que recibí aquél consejo admonitorio, que seguí algunos pasos para heridos, que tú sabías de ella lo que no veía a voluntad inconsciente. venga, toma un mate, tú que me contaste antes te lo agradezco con el último sorbo como brindis.

y qué sentido. qué sentido siento pero no encuentro, sino el de acoplarme a una rutina de reglas sin sentido. quedarme sin el mismo, en silencio del profundo abismo de los sueños que quedaron tras la almohada. y desaparezco.

martes, 8 de febrero de 2011

el guerrero olvidado

en el oriente, solían pensar los moradores que, la sabiduría callada es sabiduría muerta. y en aquella época en donde los Han y los Xin se enfrentaban por última vez, el guerrero antes vanagloriado se encontraba meditando en una casucha donde el arroz flotaba de manera mágica y el viento silbaba las verdades que los hombres no querían escuchar. "el mundo es libre, tú eres libre, si luchas por el control absoluto, terminarás en el olvido. si vives libre y en armonía, tu último aliento será de felicidad".

el guerrero sabía sin estar a los 400 kilómetros que lo separaba, que ahora los ejércitos estaban reuniéndose. que en unas horas estarían revisando el terreno, que hacia la tarde cuando el sol empezara a menguar los generales ya se habrían dado los últimos mensajes de advertencia. que en el camino, muchos soldados se cuestionarían disciplinadamente el destino que les esperaba. que hacia la noche, los emperadores solo querrían saber si tenían el control de los nuevos territorios.

y por cada alma que desaparecería, por cada gota de sangre, daba un símbolo de perdón, porque él había luchado con la muerte, y la había encarado, y la peor muerte era la de los demás. que el honor finalmente nada tenía que ver con la paz que ahora tenía ni con la justicia que él creía, defendía.

el guerrero dejó de meditar al escuchar el primer grito de guerra y cuando entró el niño al que enseñaría lo que es meditar.

martes, 1 de febrero de 2011

conquistas y dominación

la vez pasada estuve leyendo una lectura sobre las coincidencias de las grandes civilizaciones en la historia humana. hubo un detalle que me llamó la atención: los romanos, los ingleses, los egipcios, los hunos, los mongoles, etc. tenían una estrategia en común, con mayor o menor crueldad pero crueldad al fin y al cabo.

a los pueblos que no se alinearan a su forma de ver el mundo y vivir, les iban cerrando el paso a los recursos, los perseguían si se acercaban a zonas cercanas a sus dominios, y en caso sea necesario, atacaban con la fuerza militar. obviamente, en muchas ocasiones convenía más este asedio que ir con su ejército puesto que era más caro. con el pasar del tiempo, los pueblos no alineados o se rendían y eran absorbidas por estas "grandes" culturas, o terminaban nomadizándose, es decir, moviéndose constantemente en distintos campamentos hasta terminar en una zona segura donde pudieran vivir tranquilamente.

me detuve en este detalle, porque creo que a nivel de las organizaciones, algunas autoridades, o líderes negativos, al estilo de estas civilizaciones, ahogan a sus propios trabajadores (porque no entra dentro de su forma de ver las cosas reconocerlos como "colaboradores, y menos asociados"). al primer indicio de "desalineo", empiezan a cerrar recursos, controlar al milímetro, dar órdenes explícitas o encubiertas como indicaciones. esta forma de control tiene el mismo resultado, la "alineación" (mayormente involuntaria y necesaria para el que tiene que tener un sustento económico) o la salida del trabajador. como me comentaron alguna vez, algunos jefes entienden como "normal", la política del garrote y la zanahoria de acuerdo a lo que creen que deben ser las cosas (curiosamente muchas de ellas contradicen lo que dice su misión, visión, etc).

entonces si estamos de acuerdo con este paralelo, en estos casos ¿el trabajo dignifica o somete? ¿persuade o coacciona? ¿causa aceptación y pertenencia o provoca conquistas de poder?

quizá los que aún estén de acuerdo, porque piensan que así son las cosas, entonces deberían pensar un poco cuando piden innovación a una organización con ideas de conquista.

tú, que sabes.

tú que sabes lo que soy, lo que nesecito, lo que sueño, lo que me quiebra, lo que me esclaviza, lo que amo, lo que doy, lo que me esfuerzo. dejo entonces todo ello, para seguir adelante.

domingo, 30 de enero de 2011

sería bueno no estar

cuando caía su ánimo en desaliento y la frustración, prefería salir. irse para tratar de ver mejor las cosas.

vamos, ya ni entendía si él pedía mucho. tenía que trabajar al día siguiente. quería haber pasado con ella a solas, que estaba tan linda. pero vamos, había que ceder. ceder. ceder.

quizá para él era algo tan habitual que ella ni cuenta se daba. y se daba mucha cuenta cuando le tocaba su turno.

¿cuánta agua cae al pozo que uno da por sentado que tendrá agua para siempre?

¿quizá él tampoco se daba cuenta cuando ella daba? no lo sabía.

él quería salir a tomar aire y se encontró con los nuevos conocidos, pidió un jugo de naranja y escuchó que hablaban de calorías, de las hamburguesas y demás...

¿algo tenía ese lugar étnico que salían siempre de malas?

¿algo de malo tenía él que quería estar a solas con ella?

no era el momento tal vez, por eso sería bueno no estar pensó, y por eso estoy aquí mientras ellos hablaban de las veinte cucharadas del frapuccino y demás.

timbró su celular. hora de regresar. pensó que lo que tenía que hacer al día siguiente ya no tenía sentido. la vio, creyó que le iba a discutir, pero no, se quedó callada. él tomó las cosas, su amiga le increpó por salirse, él le dijo que había que haberse ido, pero ella quería quedarse. y nada tiene sentido ya porque ni ella quiere conversar porque cree que él está molesto y él piensa que ya terminó de conversar con sus amigos.

lo que le molestaba luego fue descubrir que ella si podía quedarse lo hubiese hecho, que no lo hacía porque no había con quien regresar, que el esfuerzo para ella no era símbolo de comprensión sino de carga e incomprensión de él.

y empezó a pensar del sentido de ceder tan distinto para ambos y que al final, todo se desdibujaba y lo mejor que tenía que hacer era dejarla en su casa y regresar a la suya.

¿cuándo somos nosotros?

llegó a casa sin ánimo de ir al día siguiente a trabajar. y de cómo sería bueno no estar consciente.

y durmió.

jueves, 23 de diciembre de 2010

p.a.z

Una bocanada de aire fresco en sus alveolos. Silencio. Y a ella, muda, hablando con gestos, con calor, como para fusionarse. Quería sol, quería aire fresco. Quería cariño y el amor recíproco.

José miró al cielo proyectado en el estante de su oficina, con un impulso deseó saltar y agarrarse de un escrito firme, libre de letras cobardes en atmósfera. El problema que era él o el problema que eran ellos o las soluciones quería dejarlos de lado.

José era Navidad, se recordó. Algunos lo miraban y lo confundían con ego, con egoísmo. El los miraba y sólo callaba pidiendo paz.

Somos lo que somos y es lo que tienes que ver. ¿Y por qué no eres tú mismo sino algo parecido? Tú no debes nada a nadie sino a los que son fieles a sí mismo. Si fueses tú mismo te deberían los demás. Y no importan las deudas.

Una bocanada de aire fresco. No dinero. No cosas. No poses. No aluviones. Al menos no ahora. No es necesario.

José mira el reloj. Mira el cielo en su estante. Mira su alma. Mira a su alrededor y el aire a oficina en construcción por unos instantes se vuelve fresco.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Si todo fuera impulso

viviríamos más, caeríamos sinceros, despertaríamos inocentes y el mal no tendría tiempo para cobijo nuestro, respiraríamos animal, morderíamos, no escribiríamos, inafectos de decisión, como la rueda que cae por inercia pero que es rueda auténtica, la alienación sería absurda, y quizás, sólo quizás, las consecuencias serían menores.