martes, 8 de febrero de 2011

el guerrero olvidado

en el oriente, solían pensar los moradores que, la sabiduría callada es sabiduría muerta. y en aquella época en donde los Han y los Xin se enfrentaban por última vez, el guerrero antes vanagloriado se encontraba meditando en una casucha donde el arroz flotaba de manera mágica y el viento silbaba las verdades que los hombres no querían escuchar. "el mundo es libre, tú eres libre, si luchas por el control absoluto, terminarás en el olvido. si vives libre y en armonía, tu último aliento será de felicidad".

el guerrero sabía sin estar a los 400 kilómetros que lo separaba, que ahora los ejércitos estaban reuniéndose. que en unas horas estarían revisando el terreno, que hacia la tarde cuando el sol empezara a menguar los generales ya se habrían dado los últimos mensajes de advertencia. que en el camino, muchos soldados se cuestionarían disciplinadamente el destino que les esperaba. que hacia la noche, los emperadores solo querrían saber si tenían el control de los nuevos territorios.

y por cada alma que desaparecería, por cada gota de sangre, daba un símbolo de perdón, porque él había luchado con la muerte, y la había encarado, y la peor muerte era la de los demás. que el honor finalmente nada tenía que ver con la paz que ahora tenía ni con la justicia que él creía, defendía.

el guerrero dejó de meditar al escuchar el primer grito de guerra y cuando entró el niño al que enseñaría lo que es meditar.

martes, 1 de febrero de 2011

conquistas y dominación

la vez pasada estuve leyendo una lectura sobre las coincidencias de las grandes civilizaciones en la historia humana. hubo un detalle que me llamó la atención: los romanos, los ingleses, los egipcios, los hunos, los mongoles, etc. tenían una estrategia en común, con mayor o menor crueldad pero crueldad al fin y al cabo.

a los pueblos que no se alinearan a su forma de ver el mundo y vivir, les iban cerrando el paso a los recursos, los perseguían si se acercaban a zonas cercanas a sus dominios, y en caso sea necesario, atacaban con la fuerza militar. obviamente, en muchas ocasiones convenía más este asedio que ir con su ejército puesto que era más caro. con el pasar del tiempo, los pueblos no alineados o se rendían y eran absorbidas por estas "grandes" culturas, o terminaban nomadizándose, es decir, moviéndose constantemente en distintos campamentos hasta terminar en una zona segura donde pudieran vivir tranquilamente.

me detuve en este detalle, porque creo que a nivel de las organizaciones, algunas autoridades, o líderes negativos, al estilo de estas civilizaciones, ahogan a sus propios trabajadores (porque no entra dentro de su forma de ver las cosas reconocerlos como "colaboradores, y menos asociados"). al primer indicio de "desalineo", empiezan a cerrar recursos, controlar al milímetro, dar órdenes explícitas o encubiertas como indicaciones. esta forma de control tiene el mismo resultado, la "alineación" (mayormente involuntaria y necesaria para el que tiene que tener un sustento económico) o la salida del trabajador. como me comentaron alguna vez, algunos jefes entienden como "normal", la política del garrote y la zanahoria de acuerdo a lo que creen que deben ser las cosas (curiosamente muchas de ellas contradicen lo que dice su misión, visión, etc).

entonces si estamos de acuerdo con este paralelo, en estos casos ¿el trabajo dignifica o somete? ¿persuade o coacciona? ¿causa aceptación y pertenencia o provoca conquistas de poder?

quizá los que aún estén de acuerdo, porque piensan que así son las cosas, entonces deberían pensar un poco cuando piden innovación a una organización con ideas de conquista.

tú, que sabes.

tú que sabes lo que soy, lo que nesecito, lo que sueño, lo que me quiebra, lo que me esclaviza, lo que amo, lo que doy, lo que me esfuerzo. dejo entonces todo ello, para seguir adelante.

domingo, 30 de enero de 2011

sería bueno no estar

cuando caía su ánimo en desaliento y la frustración, prefería salir. irse para tratar de ver mejor las cosas.

vamos, ya ni entendía si él pedía mucho. tenía que trabajar al día siguiente. quería haber pasado con ella a solas, que estaba tan linda. pero vamos, había que ceder. ceder. ceder.

quizá para él era algo tan habitual que ella ni cuenta se daba. y se daba mucha cuenta cuando le tocaba su turno.

¿cuánta agua cae al pozo que uno da por sentado que tendrá agua para siempre?

¿quizá él tampoco se daba cuenta cuando ella daba? no lo sabía.

él quería salir a tomar aire y se encontró con los nuevos conocidos, pidió un jugo de naranja y escuchó que hablaban de calorías, de las hamburguesas y demás...

¿algo tenía ese lugar étnico que salían siempre de malas?

¿algo de malo tenía él que quería estar a solas con ella?

no era el momento tal vez, por eso sería bueno no estar pensó, y por eso estoy aquí mientras ellos hablaban de las veinte cucharadas del frapuccino y demás.

timbró su celular. hora de regresar. pensó que lo que tenía que hacer al día siguiente ya no tenía sentido. la vio, creyó que le iba a discutir, pero no, se quedó callada. él tomó las cosas, su amiga le increpó por salirse, él le dijo que había que haberse ido, pero ella quería quedarse. y nada tiene sentido ya porque ni ella quiere conversar porque cree que él está molesto y él piensa que ya terminó de conversar con sus amigos.

lo que le molestaba luego fue descubrir que ella si podía quedarse lo hubiese hecho, que no lo hacía porque no había con quien regresar, que el esfuerzo para ella no era símbolo de comprensión sino de carga e incomprensión de él.

y empezó a pensar del sentido de ceder tan distinto para ambos y que al final, todo se desdibujaba y lo mejor que tenía que hacer era dejarla en su casa y regresar a la suya.

¿cuándo somos nosotros?

llegó a casa sin ánimo de ir al día siguiente a trabajar. y de cómo sería bueno no estar consciente.

y durmió.

jueves, 23 de diciembre de 2010

p.a.z

Una bocanada de aire fresco en sus alveolos. Silencio. Y a ella, muda, hablando con gestos, con calor, como para fusionarse. Quería sol, quería aire fresco. Quería cariño y el amor recíproco.

José miró al cielo proyectado en el estante de su oficina, con un impulso deseó saltar y agarrarse de un escrito firme, libre de letras cobardes en atmósfera. El problema que era él o el problema que eran ellos o las soluciones quería dejarlos de lado.

José era Navidad, se recordó. Algunos lo miraban y lo confundían con ego, con egoísmo. El los miraba y sólo callaba pidiendo paz.

Somos lo que somos y es lo que tienes que ver. ¿Y por qué no eres tú mismo sino algo parecido? Tú no debes nada a nadie sino a los que son fieles a sí mismo. Si fueses tú mismo te deberían los demás. Y no importan las deudas.

Una bocanada de aire fresco. No dinero. No cosas. No poses. No aluviones. Al menos no ahora. No es necesario.

José mira el reloj. Mira el cielo en su estante. Mira su alma. Mira a su alrededor y el aire a oficina en construcción por unos instantes se vuelve fresco.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Si todo fuera impulso

viviríamos más, caeríamos sinceros, despertaríamos inocentes y el mal no tendría tiempo para cobijo nuestro, respiraríamos animal, morderíamos, no escribiríamos, inafectos de decisión, como la rueda que cae por inercia pero que es rueda auténtica, la alienación sería absurda, y quizás, sólo quizás, las consecuencias serían menores.

jueves, 27 de mayo de 2010

La vez pasada tuve un sueño

La vez pasada tuve un sueño, no del tipo de Martin Luther King, sino uno más sencillo, de esos que parecen tan reales a pesar de lo 'extraño' que suele ser un sueño. Era sencillo, apacible, feliz.

Estaba en mi casa con mi enamorada que en mi sueño era mi esposa. Ella estaba haciendo ejercicios mientras me mencionaba que quería ir de viaje. Era temprano 10am. Yo estaba en un estado de sosiego que pocas veces uno llega a experimentar. En nuestra casa había un gran ventanal que daba hacia la calle, se podía ver el mar. De pronto llama mi familia y nos comentan para reunirnos y para ello, ya habían separado un pasaje que sólo necesitaba nuestra confirmación, acepté para reunirnos luego. Era martes, no éramos millonarios, no éramos herederos improvisados, las cosas eran así y ninguno de nosotros nos extrañamos.

Luego se aparecía una pantalla indicando tareas pendientes y actividades que queríamos realizar, una especie de agenda, yo estaba avanzando con un libro y me habían separado una entrevista para los programas, era internet y la televisión unida con miles de canales.

Salimos y la gente caminaba tranquilamente, habían padres con sus hijos y cada 5 o 6 cuadras habían paraderos a los que podías subir en lo que eran vías automáticas, elegías tu destino y te llevaban tranquilamente sin ruidos ni contaminación.

Curiosamente, me di cuenta que no éramos dueños de un auto, o de una gran fortuna, nuestra casa se veía grande, moderna y espaciosa, pero las demás también lo eran, con diferentes diseños. Mi esposa me preguntó si prefería pedir un "auto" en esta ocasión, que hacía tiempo no paseábamos de esa manera, entonces llamó a uno de su celular y llegó uno. Mi esposa se puso al volante y terminamos en algo parecido a una gran tienda de ropa pero sin cajeras, ni vendedoras.


Me puse a caminar en ese gran centro (¿comercial?) habían templos, personas haciendo pinturas, centros culturales y me detuve en un bar a pesar de que sentía que lo conocía: efectivamente había gente tomando y charlando aunque los que quedaban ebrios eran llevados a su casa de manera automática. En una de las pantallas habían un científico hablando que ya estaban alcanzando el índice de 98% de productos bioreciclables en el 95% de los pueblos del mundo.

Regresé donde mi esposa que tenía las cosas que necesitábamos en un módulo suspendido, llegó un vehículo blanco y nos regresó a la casa. El vehículo se salió de la vía y nos dejó en nuestro techo que era como un pequeño puerto, el módulo suspendido ingresó a una pequeña nave y subimos. "Christian y mi mamá van a darnos el alcance" me dijo, está bien, me parece bien y retomé la escritura de mi obra.

Como comprenderán, cuando desperté me levanté con ganas de seguir metido en ese sueño, era un mundo genial, no había trabajo, sino actividades, la tecnología estaba a nuestro servicio, no al servicio del lucro, la gente era aparentemente más civilizada, es que no había razón para destruir, quizá siempre haya uno que otro desadaptado, el mundo no era un mundo escaso por el que había que luchar cada día, sino un mundo para que todos nos realicemos y hagamos bien.

Había libertad para nuestras creencias y fe, no se trataba del "selfmade man", del sueño americano, del mundo para mí, sino de un hombre perteneciente a un mundo, de sueños hechos para el bien del mundo, de la sabiduría guiada por la humildad, del poder del amor y no del amor al poder, y aceptar de ello, sin prejuicios, ni deseo de control externo de una institución, a Dios.

Este mundo de sueño, era del ser humano inteligente, no (sólo) como individuo sino como especie.